
Hoy vamos a hablar de un tema que se oye mucho en redes sociales y es la moringa, lo que muchos llaman el árbol milagroso o el árbol de la vida.
Es una planta que se ha utilizado en la medicina tradicional ayurvédica desde hace milenios, pero ahora ha dado su salto a la fama y se ha hecho viral promocionándose como la cura definitiva para la calvicie.
¿Qué es la moringa?
Es uno de los vegetales con mayor poder nutricional del planeta, pero vamos a analizar hasta dónde es beneficioso y dónde empieza el mito. ¿Es realmente un potente inhibidor de la caída o simplemente es un excelente acondicionador natural?
Para entender bien qué es la moringa y por qué se ha vuelto viral, lo primero que tenemos que hacer es mirar bajo el microscopio cuál es su composición y analizarla químicamente, porque es ahí donde reside el verdadero potencial.
Propiedades nutricionales para el cabello: vitaminas y hierro
Porque si la moringa se ha ganado el título de milagrosa, es por su perfil nutricional, que parece casi una receta de laboratorio diseñada para el folículo piloso.
Si analizamos la hoja, lo primero que sorprende es la concentración de micronutrientes. Como sabes, para que el cabello crezca, el folículo necesita una cantidad ingente de energía y materiales de construcción.
La moringa nos aporta vitamina A en niveles bastante altos que son fundamentales para la diferenciación celular y para que las glándulas sebáceas funcionen bien, evitando que el folículo se vuelva quebradizo. Además, contiene B6, biotina, B3 y B9.
A menudo vemos pacientes comprando suplementos carísimos de biotina cuando la moringa ya ofrece ese soporte de forma natural para nutrir la matriz del pelo.
Pero el componente estrella y en el que siempre insistimos es el hierro. Sabemos que la ferropenia, incluso sin llegar a ser una anemia, es una de las causas principales del efluvio telógeno, especialmente en mujeres. De esto hablamos en el vídeo dedicado a la importancia del hierro en la caída del cabello.
El hierro de la moringa ayuda a que la hemoglobina transporte el oxígeno eficazmente hacia la papila dérmica. Si no hay oxígeno, la fábrica del pelo se va a detener. Y si a esto le sumas que tiene más vitamina C que las naranjas, estás facilitando enormemente la absorción de este hierro. Si lo deseas puedes ver también este otro vídeo sobre la vitamina C como parte fundamental del crecimiento del pelo.
Es una combinación perfecta. Y también está el Zinc que es un jugador principal de la síntesis de ácidos nucleicos y de proteínas. Bajos niveles de zinc se asocian con un crecimiento pobre y una keratinización débil. También tienes un vídeo específico sobre cómo ayuda el Zinc para el crecimiento del cabello.
Y además nos va a aportar aminoácidos esenciales para la formación de la keratina como la cistina y la metionina.
Y para cerrar con el perfil nutricional hay que hablar de la vitamina E. No es solo un protector de la piel, sino que es un antioxidante potente que mejora la microcirculación.
En tricología sabemos que un cuero cabelludo con una buena circulación es un cuero cabelludo con mayor capacidad de regeneración. Además, también es rica en polifenoles y en flavonoides como la quercetina que protege las células del folículo del estrés oxidativo causados por la contaminación y los rayos ultravioleta. Básicamente es un multivitamínico natural supercompleto.
Mecanismo de acción contra la caída capilar
Analicemos ahora cómo esta nutrición se traduce en un mecanismo de acción real contra la caída.
La moringa no actúa por una sola vía, sino que tiene un enfoque en diferentes objetivos.
Su primer mecanismo de acción es la mejora de la microcirculación porque contiene arginina que es un aminoácido precursor del óxido nítrico que es un potente vasodilatador.
Como dilata los capilares que alimentan al bulbo piloso, aseguramos que todos estos nutrientes lleguen bien a su destino.
El segundo pilar es el control de la microinflamación. Muchos tipos de alopecia como la alopecia androgenética o la areata tienen un componente inflamatorio subyacente. La moringa contiene isotiocianatos que han demostrado reducir los marcadores proinflamatorios. Si reducimos la inflamación alrededor del folículo, este puede trabajar sin las interferencias que suelen acortar la fase anágena o fase de crecimiento.
Y hay un tercer mecanismo que es el que más debate genera entre los expertos en tricología y es su capacidad para actuar sobre la vía hormonal.
El tema es que se ha observado que ciertos compuestos de la semilla de moringa, específicamente los fitoesteroles como el betasitoesterol, podrían interferir con la enzima 5 alfa reductasa, que es la enzima responsable de convertir la testosterona en dihidrotestosterona, la maldita DHT que miniaturiza el folículo en la alopecia androgenética.
Es decir, que la moringa podría actuar protegiendo al folículo de la acción de los andrógenos en personas genéticamente predispuestas, aunque por supuesto con un potencial mucho menor que un fármaco.
Además, a nivel tópico, el aceite de moringa actúa como un sellador de la cutícula.
Contiene ácido oleico y ácido bémico que no solo hidratan, sino que además crean una barrera protectora contra el daño térmico y contra el daño químico. Y esto no detiene la caída desde raíz, pero evita la rotura. lo que se traduce en una mayor densidad visual.
¿Hay evidencia científica contra la caída?
Esta es la parte donde tenemos que poner los pies en el suelo. Si buscamos ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y en humanos que se centren exclusivamente en la moringa para la alopecia, la respuesta corta es que son muy muy limitados. La mayor parte de nuestra evidencia sólida proviene de modelos animales y de simulaciones computacionales.
Por lo tanto, respondiendo a la pregunta, la conclusión de la ciencia actual es que la moringa tiene un potencial prometedor como nutricéutico o como tratamiento adyuvante. Sin embargo, todavía necesitamos estudios en humanos.
Cómo usarla: Aceite tópico vs. Consumo oral.
No está claro si es mejor utilizar la moringa oral o tópica, es decir, puesta en el cuero cabelludo. Y es que no es lo mismo tomarla por la boca que ponérsela en la cabeza. Posiblemente lo mejor es un enfoque dual, es decir, hacer las dos cosas.
El consumo oral es importante por el tema nutricional del que hablábamos antes. Efectivamente, la vía oral es para la fábrica interna, pero la aplicación tópica con el aceite de semilla es quien nos va a aportar los beneficios cosméticos.
Porque el aceite de moringa tiene una textura increíble porque no es excesivamente graso y se absorbe bien. Al masajearlo aprovechamos la vasohidratación mecánica del masaje y la entrega directa de antioxidantes y ácidos grasos al cuero cabelludo.
Y hay un truco que algún espectador nos ha comentado alguna vez, es la mascarilla prechampú y consiste en mezclar polvo de moringa con un poco de aceite de coco de miel y dejarlo actuar 20 minutos en el cuero cabelludo.
Pero para el que no se quiera liar mucho, también existen ya sueros de nanoemulsión que son mucho más estables y penetran mejor que el aceite de puro de cocina.
Es importante decir que si utilizas el aceite tienes que buscar uno prensado en frío y de grado cosmético, porque los aceites industriales pueden contener residuos de solventes químicos que te irritarán el cuero cabelludo y producirán el efecto contrario al que estamos buscando.
Efectos secundarios y contraindicaciones
Como médicos siempre tenemos que tener una alarma puesta en la seguridad y como decimos siempre natural no significa libre de riesgos.
Hay grupos de personas que deberían mantenerse alejados de la moringa o al menos muy precavidos.
El primer grupo son las mujeres embarazadas, porque hay evidencia de que la raíz y la corteza de la moringa contienen alcaloides que pueden provocar contracciones uterinas en dosis altas y esto tiene un potencial abortivo.
Aunque las hojas suelen considerarse como seguras, la mayoría de los expertos recomendamos evitar la suplementación durante el embarazo.
También están los pacientes diabéticos. Como la moringa es tan buena bajando el azúcar en sangre de forma natural, si alguien ya está tomando metformina o está usando insulina, el efecto podría sumarse y provocarnos una hipoglucemia.
Y lo mismo ocurre con los fármacos para la hipertensión. La moringa tiene un efecto hipotensor al ser un vaso dilatador que puede potenciar demasiado la medicación.
Y en lugares donde hay mucha patología de tiroides, como sucede en España, por ejemplo, la moringa podría interferir con la absorción del metabolismo de la levotiroxina. Por este motivo, los pacientes con hipotiroidismo deben consultar a su endocrino antes de empezar a tomarla de forma regular.
Y a nivel tópico, aunque es raro, siempre hay un riesgo de dermatitis de contacto. Por eso siempre decimos que tienes que hacer una pequeña prueba en la zona de detrás de las orejas antes de embadurnarte todo el cuero cabelludo.
Así, si tienes una reacción va a ser muy limitada en el espacio. Y a nivel gastrointestinal, a nivel del tubo digestivo, también se recomienda empezar poco a poco porque es muy rica en fibra y tiene propiedades detoxificantes.
Si empiezas con una dosis muy alta, puedes acabar con gases o diarrea que son muy incómodos.
Veredicto final de los doctores Martínez y Simón
El veredicto parece bastante claro. La moringa no es ningún mito, pero tampoco podemos decir que sea una bala de plata que vaya a curar la alopecia avanzada.
Es un excelente apoyo nutricional y un agente protector extraordinario, pero no como tratamiento único de una alopecia. Si ya estás bajo un tratamiento médico con minoxidil o finasterida, la moringa puede ser ese plus de nutrición y protección antioxidante que estás necesitando.
Es decir, no recomendaríamos tratar solamente la alopecia con moringa, pero es un excelente complemento para nuestro tratamiento. Nos vemos en el próximo programa de medicina capilar. Hasta el próximo programa. Hasta el próximo programa.








0 comentarios