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Cirugía de cáncer de piel (no melanoma)

El cáncer de piel es el cáncer más frecuente en el humano. La cirugía suele ser el pilar básico del tratamiento y te contamos aquí lo más importante.

La cirugía es uno de los tratamientos más efectivos para el cáncer de piel no melanoma. Este tipo de cáncer es el más común en todo el mundo y se produce principalmente en la piel expuesta al sol. La cirugía puede ser la opción adecuada para tratar el cáncer de piel no melanoma en muchos casos.

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CARACTERÍSTICAS Cirugía de cáncer de piel (no melanoma)

Duración: 30 minutos

Anestesia: Local

Recuperación: La recuperación es inmediata tras la cirugía.

Duración: 30 minutos

Anestesia: Local

Recuperación: La recuperación es inmediata tras la cirugía.

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Todo lo que necesitas saber sobre la Cirugía de cáncer de piel (no melanoma)

¿Qué es la Cirugía de cáncer de piel (no melanoma) ?

Antes de hablar sobre la cirugía, es importante entender qué es el cáncer de piel no melanoma. Este tipo de cáncer se produce cuando las células de la piel comienzan a crecer de manera anormal. Es más común en personas que han estado expuestas al sol durante largos períodos de tiempo. Los tipos más comunes de cáncer de piel no melanoma son el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas. El cáncer de piel no melanoma incluye principalmente dos tipos de cáncer: el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas. Ambos tipos de cáncer pueden ser tratados mediante la cirugía. La cirugía se realiza bajo anestesia local y el procedimiento en sí puede durar desde unos pocos minutos hasta una hora, dependiendo del tamaño y la ubicación del cáncer. El cirujano corta el cáncer de piel no melanoma y también extirpa un margen de piel normal circundante para asegurarse de que todo el cáncer se haya eliminado. Después de la cirugía, la herida se cierra con suturas y se aplica un apósito. Se puede sentir dolor y molestias después de la cirugía, pero el dolor generalmente se controla con analgésicos. La mayoría de las personas pueden regresar a sus actividades normales dentro de una semana después de la cirugía. Es importante evitar la exposición al sol y seguir las instrucciones del médico sobre cómo cuidar la herida y prevenir infecciones. La cirugía para el cáncer de piel no melanoma generalmente tiene una alta tasa de éxito, y se espera que la mayoría de las personas se curen por completo después del tratamiento. Sin embargo, es importante seguir las recomendaciones del médico y asistir a las visitas de seguimiento para detectar cualquier recurrencia o nuevo cáncer.

¿Cómo se hace la Cirugía de cáncer de piel (no melanoma) ?

No todos los casos de cáncer de piel no melanoma requieren cirugía. En algunos casos, la lesión se puede tratar con cremas, terapias fotodinámicas o crioterapia. Sin embargo, en casos más graves, la cirugía es necesaria para extirpar la lesión y evitar que se propague a otras partes del cuerpo. La cirugía varía en función de la localización de la lesión y de su tamaño (entre otras cosas). La mayoría de las ocasiones, cuando las lesiones son pequeñas, la cirugía se realiza con anestesia local y mediante una corte que deja una cicatriz residual en la zona. Tipos de cirugía para el cáncer de piel no melanoma Existen diferentes tipos de cirugía para tratar el cáncer de piel no melanoma, dependiendo del tamaño y la ubicación de la lesión. Los tipos de cirugía más comunes son: Excisión simple: este procedimiento implica la eliminación de la lesión y un pequeño margen de piel sana alrededor de ella. El tejido se envía a un laboratorio para su análisis y se determina si se ha eliminado todo el cáncer. Mohs: la cirugía de Mohs es una técnica más precisa que implica la eliminación de capas de tejido, una a la vez. Después de cada capa, se verifica si el cáncer aún está presente antes de continuar. Curetaje y electrodesecación: este procedimiento implica el raspado de la lesión con una herramienta llamada cureta y luego la aplicación de una corriente eléctrica para destruir las células cancerosas. Criocirugía: la criocirugía implica la congelación de la lesión con nitrógeno líquido para destruir las células cancerosas. ¿Qué esperar después de la cirugía? El tiempo de recuperación después de la cirugía depende del tipo de procedimiento que se haya realizado y de la ubicación de la lesión. En general, se recomienda evitar actividades que puedan estirar la piel durante varias semanas después de la cirugía. Es posible que se necesite un seguimiento con el médico para asegurarse de que la lesión se haya curado por completo.

¿Dónde se realiza?

Normalmente realizamos esta cirugía en la propia clínica bajo anestesia local.

Resultados Cirugía de cáncer de piel (no melanoma)

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Dudas frecuentes sobre la Cirugía de cáncer de piel (no melanoma)

¿Qué es el cáncer de piel no melanoma?

El cáncer de piel no melanoma es un tipo de cáncer que se desarrolla en las células de la piel, pero no en las células productoras de pigmento (melanocitos). Este tipo de cáncer puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo, pero es más común en áreas expuestas al sol, como la cara, el cuello, los brazos y las manos. Los dos tipos más comunes de cáncer de piel no melanoma son el carcinoma basocelular (CBC) y el carcinoma de células escamosas (CCE). Aunque el cáncer de piel no melanoma rara vez se propaga a otras partes del cuerpo, es importante detectarlo y tratarlo temprano para evitar su propagación y daño a la piel y los tejidos circundantes. La exposición excesiva al sol es el principal factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de piel no melanoma, pero también hay otros factores que pueden aumentar el riesgo, como tener antecedentes familiares de cáncer de piel, tener piel clara y estar expuesto a ciertos químicos.

¿Cuáles son los tipos de cáncer de piel no melanoma?

Hay varios tipos de cáncer de piel no melanoma, pero los dos más comunes son:

Carcinoma basocelular (CBC): Este tipo de cáncer de piel se desarrolla en las células basales de la piel y generalmente se encuentra en áreas expuestas al sol, como la cabeza, la cara, el cuello y las manos. El CBC tiende a crecer lentamente y, en la mayoría de los casos, no se propaga a otras partes del cuerpo.

Carcinoma de células escamosas (CCE) o espinocelular: Este tipo de cáncer de piel se desarrolla en las células escamosas de la piel y también se encuentra comúnmente en áreas expuestas al sol, como las orejas, la cara, el cuello, los labios y las manos. El CCE puede crecer rápidamente y, en algunos casos, puede propagarse a otras partes del cuerpo.

Hay otros tipos de cáncer de piel no melanoma menos comunes, como el carcinoma de células de Merkel y el adenocarcinoma sebáceo, pero estos son raros. Es importante tener en cuenta que, aunque el CBC y el CCE son los tipos más comunes de cáncer de piel no melanoma, cualquier cambio en la piel debe ser evaluado por un médico para descartar la presencia de cáncer.

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de piel no melanoma?

Hay varios factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de desarrollar cáncer de piel no melanoma, entre ellos:

Exposición al sol: la exposición excesiva al sol, especialmente en la infancia y la adolescencia, aumenta el riesgo de cáncer de piel no melanoma.
Quemaduras solares: las quemaduras solares graves, especialmente durante la infancia y la adolescencia, pueden aumentar el riesgo de cáncer de piel no melanoma.
Piel clara: las personas con piel clara tienen un mayor riesgo de cáncer de piel no melanoma.
Edad: el riesgo de cáncer de piel no melanoma aumenta con la edad.
Sexo: los hombres tienen un mayor riesgo que las mujeres.
Exposición a sustancias químicas: la exposición a ciertas sustancias químicas, como el arsénico, el alquitrán y el carbón, puede aumentar el riesgo de cáncer de piel no melanoma.
Historial familiar: tener antecedentes familiares de cáncer de piel no melanoma aumenta el riesgo de desarrollarlo.
Enfermedades inmunosupresoras: las personas con sistemas inmunológicos debilitados, como las que han recibido trasplantes de órganos o las que tienen VIH/SIDA, tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de piel no melanoma?

Los síntomas del cáncer de piel no melanoma pueden incluir:

Una lesión en la piel que no cicatriza o que sigue creciendo
Un bulto o protuberancia en la piel
Una mancha roja o rosada en la piel que puede tener costra o sangrar
Una mancha áspera o escamosa en la piel
Un área de piel elevada y con bordes irregulares que puede tener costra o sangrar
Una llaga que no se cura y que sigue sangrando o se forma una costra
Picazón, dolor o sensibilidad en un área de la piel
Es importante tener en cuenta que no todas las lesiones en la piel son cancerosas, y que muchas veces estas lesiones son causadas por otras afecciones de la piel. Sin embargo, si nota cualquier cambio en la piel que no desaparece después de unas semanas, es importante que consulte a un médico para una evaluación adicional. Un diagnóstico temprano del cáncer de piel no melanoma puede mejorar las posibilidades de tratamiento efectivo y una recuperación completa.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de piel no melanoma?

El cáncer de piel no melanoma se diagnostica mediante un examen físico de la piel y una biopsia del área sospechosa. Durante el examen físico, el médico revisa la piel en busca de cualquier lesión sospechosa. Si se detecta una lesión que puede ser cáncer de piel no melanoma, el médico tomará una muestra de tejido (biopsia) para su análisis en un laboratorio.

La biopsia puede realizarse de diferentes maneras, según la ubicación y el tamaño de la lesión. En una biopsia por escisión, se extirpa toda la lesión y un pequeño margen de tejido circundante. En una biopsia por incisión, se extirpa solo una parte de la lesión. En una biopsia por punción, se usa una aguja para extraer una muestra de células de la lesión.

El análisis de la biopsia permitirá al médico determinar si la lesión es cancerosa y, en caso afirmativo, qué tipo de cáncer de piel no melanoma es y si se ha propagado a otras áreas. En algunos casos, puede ser necesario realizar pruebas adicionales, como una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM), para determinar si el cáncer se ha propagado a otras áreas del cuerpo. Es importante realizar un seguimiento regular con un dermatólogo para detectar cualquier signo de cáncer de piel no melanoma en una etapa temprana y tratarlo de inmediato.

¿Cómo se trata el cáncer de piel no melanoma?

El tratamiento para el cáncer de piel no melanoma depende del tipo, la ubicación y el tamaño del tumor, así como de otros factores como la edad y la salud general del paciente. Algunos de los tratamientos comunes para el cáncer de piel no melanoma incluyen:

Cirugía: La cirugía es el tratamiento más común para el cáncer de piel no melanoma. Durante la cirugía, el médico extirpa el tumor y una pequeña cantidad de tejido circundante para asegurarse de que todo el cáncer se haya eliminado.

Terapia fotodinámica: La terapia fotodinámica implica la aplicación de un medicamento fotosensibilizante en la piel, que se activa con luz para destruir las células cancerosas.

Criocirugía: La criocirugía implica la aplicación de nitrógeno líquido en el tumor para congelar y destruir las células cancerosas.

Radioterapia: La radioterapia utiliza radiación de alta energía para destruir las células cancerosas.

Terapia tópica: La terapia tópica implica la aplicación de cremas o geles tópicos en la piel para tratar el cáncer de piel no melanoma.

Inmunoterapia: La inmunoterapia utiliza medicamentos para ayudar al sistema inmunológico del cuerpo a combatir el cáncer.

La elección del tratamiento dependerá del tipo y la ubicación del cáncer de piel no melanoma, así como de la edad y la salud general del paciente. En algunos casos, se puede requerir una combinación de tratamientos. Es importante hablar con un médico sobre las opciones de tratamiento disponibles y los posibles efectos secundarios.

¿Cuál es la tasa de supervivencia para el cáncer de piel no melanoma?

La tasa de supervivencia para el cáncer de piel no melanoma es muy alta. La mayoría de las personas que son diagnosticadas con esta enfermedad tienen un buen pronóstico y se recuperan completamente después del tratamiento.
En general, la tasa de supervivencia a 5 años para el cáncer de piel no melanoma es superior al 90%. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la tasa de supervivencia puede variar según la etapa y el tipo de cáncer de piel no melanoma, así como la respuesta individual al tratamiento.
Por lo tanto, es importante detectar y tratar el cáncer de piel no melanoma lo antes posible para obtener los mejores resultados de tratamiento y aumentar la tasa de supervivencia. Además, seguir las medidas preventivas para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma también puede ser importante para mantener una buena salud de la piel.

¿Puede el cáncer de piel no melanoma propagarse a otros órganos?

El cáncer de piel no melanoma generalmente se desarrolla en la piel y, en la mayoría de los casos, no se propaga a otros órganos (metástasis). Sin embargo, en casos raros, si el cáncer de piel no melanoma no se trata, puede propagarse a otras partes del cuerpo, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Por lo tanto, es importante detectar y tratar el cáncer de piel no melanoma a tiempo, especialmente si se presenta en áreas sensibles como la cabeza, el cuello o las manos, ya que puede ser más propenso a propagarse a otras áreas del cuerpo. Si se detecta y trata temprano, la mayoría de los casos de cáncer de piel no melanoma se pueden tratar con éxito y tienen un buen pronóstico.

¿Cómo se puede prevenir el cáncer de piel no melanoma?

Hay varias medidas que se pueden tomar para prevenir el cáncer de piel no melanoma. Algunas de ellas son:

Limitar la exposición al sol: Es importante evitar la exposición al sol durante las horas más intensas del día (generalmente entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde). También se recomienda usar ropa protectora, como camisas de manga larga, pantalones largos y sombreros de ala ancha para proteger la piel del sol.

Usar protector solar: Es importante usar protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30, y aplicarlo generosamente y con frecuencia. Además, es importante usar protector solar incluso en días nublados y durante las actividades al aire libre.

Evitar las camas de bronceado: Las camas de bronceado emiten radiación ultravioleta (UV) que puede dañar la piel y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma. Es importante evitarlas.

Examinar la piel regularmente: Es importante examinar la piel regularmente en busca de cualquier cambio o crecimiento anormal, y consultar a un médico si se detecta algo inusual.

Conocer los factores de riesgo: Conocer los factores de riesgo para el cáncer de piel no melanoma, como la exposición al sol y los antecedentes familiares, puede ayudar a tomar medidas preventivas adecuadas.

Consultar a un médico regularmente: Es importante consultar a un médico regularmente para revisar la piel y detectar cualquier cambio o crecimiento anormal a tiempo.

Tomar medidas preventivas puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma y proteger la salud de la piel a largo plazo.

¿Quién tiene más riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma?

Existen varios factores de riesgo para el cáncer de piel no melanoma. Algunos de los factores más comunes incluyen:

Exposición al sol: La exposición prolongada y repetida al sol es uno de los principales factores de riesgo para el cáncer de piel no melanoma.

Edad: El riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma aumenta a medida que se envejece.

Historial de cáncer de piel: Las personas que han tenido cáncer de piel no melanoma en el pasado tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad nuevamente.

Piel clara: Las personas con piel clara tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma debido a que tienen menos melanina, el pigmento que ayuda a proteger la piel del sol.

Exposición a sustancias químicas: La exposición a ciertos productos químicos, como el arsénico y el alquitrán de hulla, puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma.

Inmunosupresión: Las personas con sistemas inmunológicos debilitados, ya sea por una enfermedad o debido a ciertos medicamentos, tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma.

Antecedentes familiares: Si hay antecedentes familiares de cáncer de piel no melanoma, el riesgo de desarrollar la enfermedad puede ser mayor.

Es importante recordar que la mayoría de las personas que tienen uno o más de estos factores de riesgo no desarrollarán cáncer de piel no melanoma, pero es importante tomar medidas preventivas, como protegerse del sol y examinar la piel regularmente en busca de cambios, para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

¿Es doloroso el tratamiento para el cáncer de piel no melanoma?

El grado de dolor experimentado durante el tratamiento para el cáncer de piel no melanoma puede variar dependiendo del tipo y la extensión del cáncer, así como del tipo de tratamiento utilizado.

En general, los tratamientos para el cáncer de piel no melanoma, como la cirugía o la terapia fotodinámica, pueden causar algún grado de dolor o malestar, aunque esto suele ser temporal y se puede controlar con analgésicos y otros medicamentos.

¿Es el cáncer de piel no melanoma hereditario?

En general, el cáncer de piel no melanoma no se considera una enfermedad hereditaria, ya que no se transmite directamente de padres a hijos a través de los genes. Sin embargo, algunos factores de riesgo para el cáncer de piel no melanoma, como la exposición al sol y la edad avanzada, pueden ser heredados o estar relacionados con la genética.

Además, algunos trastornos genéticos raros pueden aumentar significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de piel no melanoma, pero estos casos son poco comunes.

En general, la mayoría de los casos de cáncer de piel no melanoma son causados por la exposición prolongada y repetida al sol y otros factores ambientales, y se pueden prevenir en gran medida mediante la protección adecuada de la piel y la detección temprana y el tratamiento efectivo.

¿Puede el cáncer de piel no melanoma reaparecer después del tratamiento?

Sí, es posible que el cáncer de piel no melanoma reaparezca después del tratamiento. Aunque la mayoría de los casos se pueden tratar de manera efectiva y el cáncer no reaparece, algunos casos pueden requerir un seguimiento y tratamiento continuos para prevenir la recurrencia.

El riesgo de recurrencia puede depender del tipo y la etapa del cáncer, así como de otros factores individuales, como la edad del paciente, su historial médico y si tienen o no otros problemas de salud.

Por lo tanto, es importante que los pacientes que han sido tratados por cáncer de piel no melanoma sigan las recomendaciones de su médico para el seguimiento y el cuidado de la piel después del tratamiento, y que estén alerta a cualquier signo de recurrencia, como cambios en la piel o la aparición de nuevos bultos o lesiones.

¿Qué sucede si no se trata el cáncer de piel no melanoma?

Si no se trata el cáncer de piel no melanoma, este puede seguir creciendo y propagándose a otras áreas de la piel y, en casos avanzados, puede extenderse a los tejidos y órganos cercanos. Si se extiende a los ganglios linfáticos o a otros órganos, el cáncer puede ser mucho más difícil de tratar y puede poner en riesgo la vida del paciente.

Además, aunque el cáncer de piel no melanoma generalmente tiene una tasa de mortalidad baja, si no se trata adecuadamente, puede ser fatal. Incluso si no se propaga a otras partes del cuerpo, el cáncer puede causar daño y deformidad localizados en la piel, y puede requerir cirugía más invasiva para tratarlo.

Por lo tanto, es importante tomar medidas preventivas, como protegerse del sol y examinar la piel regularmente en busca de cambios, y buscar atención médica si se sospecha de un cáncer de piel no melanoma.

¿Se puede morir por el cáncer de piel no melanoma?

Sí, es posible morir a causa del cáncer de piel no melanoma. Aunque este tipo de cáncer generalmente se desarrolla lentamente y rara vez se propaga a otras partes del cuerpo, si no se trata adecuadamente, puede extenderse y causar complicaciones graves. Además, aunque el cáncer de piel no melanoma tiene una tasa de mortalidad más baja que otros tipos de cáncer de piel, aún puede ser fatal si no se detecta temprano o no se trata de manera efectiva. Por lo tanto, es importante tomar medidas preventivas y vigilar cualquier cambio en la piel, así como buscar atención médica si se sospecha de un cáncer de piel no melanoma.

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