¿Y POR QUÉ NO?

14 May 2018 | Medicina estética

Todos conocemos los múltiples beneficios que la realización del deporte nos aporta:

La protección respecto al riesgo de infartos, hipertensión arterial y accidentes cerebrovasculares, la reducción de la osteoporosis y los efectos psicológicos, disminuyendo el riesgo de ansiedad y depresión, aliviando tensiones, favoreciendo la concentración, generando sensación de optimismo e incrementando el autoconcepto.

Todos ellos están firmemente apoyados en una abundante, rigurosa y uniforme investigación científica.

 

También es consistente el hecho de que niveles bajos de actividad física son determinantes en el desarrollo y mantenimiento de la obesidad y la diabetes. Por último, aunque la evidencia es menos uniforme, niveles bajos de actividad física se han relacionado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de colon, mama y pulmón.

 

Conscientes de sus beneficios, quien no se ha apuntado alguna vez al gimnasio, o se ha prometido salir a correr todos los días en los propósitos de año nuevo o con la cercanía del verano, y ha terminado pagando mensualidades en vano por falta de tiempo, por falta de ganas, por falta de estímulo, y por que no decirlo, porque nos aburre y ya tenemos demasiadas obligaciones como para adquirir otras.

Se nos olvida el aspecto lúdico del deporte. La necesidad de divertirnos a la vez que nos tomarnos ese tiempo para cuidar nuestra forma física y de nuestra mente.

Cuantas veces no habremos dicho, yo hace años patinaba, a mi me gustaba ir en bicicleta, yo solía salir a caminar, bailaba…

Hoy os animamos a realizar una pequeña reflexión: ¿Qué me divierte hacer? ¿Cómo me gusta moverme? ¿Con quien puedo ir?. Y proponemos una practica deportiva lúdica, que busque diversión, esparcimiento y entretenimiento como idea fundamental, sin un tiempo ni espacio delimitado, ni tampoco reglas estrictas. Cada cual a su nivel, a su ritmo, pero que mueva, que saque de casa, que levante del sofá, que haga tomar el sol, que haga sentir el aire en la cara y que el corazón lata un poco mas fuerte.

Si lo conseguimos 30 minutos, unas 3-4 veces por semana, y para rematar, lo combinamos con una alimentación sana y equilibrada, además de sentirnos mucho mejor, estaremos haciendo una excelente labor de prevención sobre nuestra salud, que a fin de cuentas, es la mejor medicina que hay.

¿Unos patines, y por qué no?

¿Una bicicleta, y por qué no?

¿Un buen paseo, y por qué no?

¿Unas aletas de buzo, y por qué no?

¿Una raqueta, y por qué no?

¿Unos esquís, y por qué no?

¿Una cuerda de saltar, y por qué no?

¿Escalar una montaña, y por qué no?

 

 

 

 

 

 

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